Ciudades sostenibles, el nuevo desafío de América Latina: El rol de la innovación y de la cooperación pública-privada

Por Maurizio Bezzeccheri, Director de Enel para Latinoamérica y gerente general de Enel Américas

Según datos de Naciones Unidas, la concentración media de la población mundial en zonas urbanas aumentará del 55% en 2018 hasta casi el 70% en 2050. Sin embargo, en América Latina y el Caribe a día de hoy este porcentaje ya roza el 81% de la población. Las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie de la tierra, pero representan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y generan el 75% de las emisiones de carbono. De ahí su importancia a la hora de impulsar la descarbonización para así hacer frente a uno de los desafíos más urgentes de nuestros tiempos: el calentamiento global. Sin duda son retos complejos que requieren de un esfuerzo conjunto público y privado y entre niveles de gobierno. Pero al mismo tiempo, nos regalan una valiosa oportunidad de avanzar en la dirección correcta, trabajando para crear ciudades sostenibles, resilientes, seguras e inclusivas.

UNA VENTANA AL FUTURO

Alrededor del mundo, nuevas ciudades están desafiando el concepto establecido de cómo opera una ciudad mediante el uso de redes digitales que entrelazan los sistemas de electricidad, agua, desechos y gas, creando una matriz unificada de operaciones urbanas y un crecimiento explosivo en el intercambio de información.

En un ejemplo de américa latina, São Paulo, la megacity más grande de Latinoamérica y una de las más importantes del mundo, nos permite vislumbrar cómo serán estas ciudades del futuro. En Villa Olimpia, un distrito emblemático de la ciudad conocido también como el Silicon Valley paulista, avanzan los primeros pasos de “Urban Futurability”, un proyecto que busca aplicar soluciones digitales y de inteligencia artificial para gestionar la red eléctrica en una ciudad inteligente. Lanzado el 9 de octubre de 2019, se espera que esté en pleno funcionamiento en un par de años.

La clave de esta transformación está en el primer Network Digital Twin de Sudamérica que integra automatización de la red e inteligencia artificial, Internet de las cosas y modelado 3D. Funciona a través de  un modelo digital en 3D que forma una replica la infraestructura eléctrica de Villa Olimpia utilizando miles de sensores instalados en la red real cada uno de los cuales comunica información sobre el estado de la red en tiempo real tanto al distribuidor como a los stakeholders locales.

« Las ciudades ocupan solo el 3% de la superficie de la tierra, pero representan entre el 60% y el 80% del consumo de energía y generan el 75% de las emisiones de carbono. » #DevMatters

EL LABORATORIO VIVO

Nace así un “laboratorio vivo” donde se puede experimentar con tecnologías avanzadas para nuevos servicios, o –por qué no- para contribuir a mejorar la planificación urbana, haciendo que las ciudades sean cada vez más inteligentes y eficientes y mejorando la calidad de vida de los habitantes. Los ciudadanos, municipios, universidades y empresas pueden colaborar en la creación de soluciones innovadoras que conecten la infraestructura con las necesidades de la ciudad como movilidad, seguridad, reducción de residuos, entre otras.

Otra ventaja del proyecto es que las redes digitalizadas permiten integrar cada vez más energía de fuentes renovables y favorecer el papel activo de los ‘prosumers’, clientes que además de consumir energía ahora la producen, normalmente con paneles fotovoltaicos en su casa. Así se realiza la transformación de los clientes de usuarios pasivos a protagonistas de la gestión de la red, una de las innovaciones más disruptivas de la transición energética en curso.

La tecnología permite también mejorar la calidad del servicio. Por ejemplo, la realidad aumentada permite que las inspecciones de la red sean mucho más sencillas. Se podrá pasar del mantenimiento correctivo, que consiste en reparar rápidamente averías, al mantenimiento preventivo, que permite intervenir “anticipándose” a un riesgo: a modo de ejemplo, el sistema podrá predecir si elementos externos, como árboles cercanos a cables, pueden interferir con la actividad de la red. Así se va fortaleciendo la resiliencia de las ciudades para adaptarlas a los efectos del calentamiento global.

SIEMPRE CON ENFOQUE CIRCULAR

El modelo de la economía circular promueve un desarrollo que combina competitividad, innovación y sostenibilidad.  En un reporte reciente sobre Economía Circular en Ciudades y Regiones (OECD, 2020), la OCDE demuestra que la economía circular en ciudades provee un marco para que las ciudades implementen una nueva manera de ofrecer servicios (agua, energía y residuos de manera integrada); crear sinergias entre actividades productivas; y diseñar, construir y mantener infraestructuras.  Por ejemplo, la economía circular forma parte de los planes económicos nacionales tanto de Colombia como de Indonesia. Sin embargo, queda mucho por hacer para que estos esfuerzos consigan mayor alcance y se arraiguen en los mercados emergentes en su conjunto. Y hoy el desafío es doble. Por una parte, diseñar para la circularidad y por otra, guiar una transición de lo que hasta ahora no ha sido pensado de forma circular.

La circularidad está en el corazón de Urban Futurability. El proyecto también contribuirá a la construcción de un entorno urbano más sostenible, buscando la eficiencia energética, la reducción de CO2 y la reutilización de materiales. Las cámaras de los transformadores subterráneos, que hoy están hechas de hormigón, estarán hechas principalmente de plástico reciclado. Se cambiarán 4,8 kilómetros de red aérea por red subterránea a través de un modelo de construcción sostenible que supone reutilizar los materiales como por ejemplo el agua y la tierra en actividades de perforación.

« Nuevas ciudades están desafiando el concepto establecido de cómo opera una ciudad mediante el uso de redes digitales que entrelazan los sistemas de electricidad, agua, desechos y gas. » #DevMatters

MOVILIDAD ELÉCTRICA

 En el camino hacia la sostenibilidad de los centros urbanos, la movilidad eléctrica desempeña un papel clave, tanto en el ámbito privado como en el público. En un reporte reciente sobre las respuestas de políticas de 100+ ciudades a la COVID-19, la OCDE analiza los nuevos paradigmas respecto al espacio urbano y la proliferación de formas de movilidad más ecológicas como la bicicleta dentro del movimiento de urbanismo táctico para fomentar la transición energética. En Latinoamérica, en particular, existen múltiples desafíos aunque países como Chile, Colombia, y Uruguay han iniciado la transición hacia un sistema de movilidad más sostenible. Empresas de distintos sectores han tenido que adaptar su modelo de negocios para responder a este reto. En Chile, por ejemplo, el desarrollo del transporte público eléctrico comenzó a través de una alianza público – privada. Un acuerdo que involucró al gobierno, al fabricante BYD, al operador de buses Metbus y a Enel logró traer la primera flota de buses 100% eléctricos del país. El modelo paquetizado incluía los proyectos de ingeniería, construcción, entrega de los puntos de recarga, financiamiento de los buses e infraestructura, más la energía suministrada para todos los vehículos.

Refiriéndose a nuestro ejemplo anterior, el proyecto de Vila Olímpia incorporará en una segunda fase las soluciones de movilidad eléctrica, el mobiliario urbano conectado y la iluminación inteligente. En total proyecta instalar diez puntos de carga para vehículos eléctricos y otras dos estaciones para bicicletas eléctricas. Para hacer frente a un escenario de expansión de la movilidad eléctrica y al avance de la generación distribuida, las redes de distribución de energía deben volverse aún más inteligentes y capaces de manejar una mayor complejidad de cargas.

En este sentido, los gobiernos de los mercados emergentes también están haciendo esfuerzos para desbloquear fuentes de financiación sostenible. De hecho, el año 2020 ha sido testigo de un número significativo de nuevas emisiones de  bonos ligados a los objetivos de sostenibilidad del Pacto Global de Naciones Unidas. por parte de países de mercados emergentes, entre ellos Chile, que crearon las condiciones para emitir más  bonos ligados a los objetivos de sostenibilidad del Pacto Global de Naciones Unidas.

sociales o sostenibles, al publicar un nuevo marco regulatorio con el apoyo de la Banco Interamericano de Desarrollo.

Los ecosistemas colaborativos que promueven las iniciativas público-privadas son esenciales para armonizar los esquemas de financiamiento, aumentar la inversión privada, promover el intercambio de datos y fomentar la adopción de tecnologías inteligentes. Un mejor acceso a los datos y mejoras en los marcos regulatorios para fomentar de intercambio de datos, por ejemplo, pueden impulsar la confianza pública en los ecosistemas digitales e informar las políticas públicas. Al trabajar juntos, todas las partes interesadas tienen una gran oportunidad de tomar medidas para apoyar la recuperación ecológica y la eficiencia energética.